7 sept 2013

La Montesa Impala


En cierta manera recordaba a un perro fiel, reconocía el ruido que producía el escape de la Montesa de su tío cuando éste encaraba el principio de la calle a un buen centenar de metros de distancia de su casa. Esperaba detrás de la gruesa puerta de madera de la casona donde vivía su familia y cuando creía que la moto estaba a punto de frenar y antes de que a su tío le diera tiempo de echar el pie a tierra y parar el motor, el chaval salía rápidamente esperando la recompensa a la diaria espera. Una vuelta en moto por el barrio.
Un día le regalaron un casco de color rojo. Era metálico y tenía una correa que se ajustaba por debajo del mentón, era un casco de verdad!. Pero el regalo no acabaría allí, aquel día era especial porque el viaje duraría mucho más. Irían al Montearenas, una montaña muy cerca de su casa. Una montaña mítica, así como l'Alpe d'Huez es para los amantes del Tour de France, ir al Montearenas era el no va más...

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